Memorias y libelos del 15M By Ernesto Castro

«Uno no sabe si reír o llorar ante la expectativa de que el 15M celebre su décimo aniversario en este periodo coronavírico, en el cual las calles están yermas y los espacios públicos abandonados. La facilidad y a la vez dificultad de escribir sobre el 15M radica en que es el primer movimiento social masivamente asambleario que ha tenido nuestro país desde que existe la Web 2.0. El libro que yo quisiera leer sobre los quincemeros debería entresacar las perlas filosóficas de ese océano de datos, unificando en un relato coherente y poético la información que hoy está dispersa y olvidada en cientos de páginas wiki con enlaces rotos. Pero este no es ese libro… Ninguna obra puede agotar el tema de los indignados, igual que ninguna voz puede monopolizar una asamblea. Tiene que ser el conjunto de obras y voces lo que recomponga el rostro proteico y contradictorio del 15M. Eso solo será posible si cada uno habla desde su 15M personal, desde ese diosecillo familiar al que adora o maldice desde hace diez años, sin pretender arrogarse la Verdad con mayúscula sobre los quincemeros, pero también sin guardarse nada en el tintero. Por esa razón me he aventurado a escribir estos recuerdos en estrictísima primera persona confesional. Escrito de memoria, revolviendo lo personal con lo colectivo, saboteando mi propia reputación, ganándome el desprecio tanto de los amigos como de los enemigos del 15M, mosqueando a quienes aparecen con su nombre y apellido, este no es el libro que querría leer, sino el que puedo y debo escribir: una crónica íntima del año en que más salí a la calle, escrita desde el año en que menos me han dejado hacerlo». Memorias y libelos del 15M

Ernesto Castro me cae mal. Fatal. Pero he venido a hablar de su libro.

La primera parte, Memorias, ofrece las vivencias del autor junto a un contexto general en el que apareció y se desarrolló el 15M de 2011. Una fecha borrosa para alguien como yo, que en aquel momento no sabía nada de la vida. Memoria para los ausentes, los olvidadizos e incluso los seguidores del 15M. Un escrito desde la distancia que otorga el tiempo y que permite la (auto)crítica. Y, en cierto modo, una despedida.

Ahora bien, me importa lo que viene siendo NADA los datos relacionados con su biografía ficcional, sus reflexiones sobre la flauta mágica (¿de verdad era necesario?) y, desde luego, resulta del todo inverosímil su afirmación de que no se posiciona respecto a la cuestión de la prostitución (abolición vs. regulación), cuando la única postura que expone es la del regulacionismo y el lenguaje que utiliza es el de esta postura. Claro que no sorprende, teniendo en cuenta cosas que no cabe mencionar aquí.

El libro incluye «Contra la postmodernidad», un texto del 2011 con el que, según leí en una entrevista, ya no compartía postura. Si esto es cierto, me hubiera parecido muy interesante que añadiese algún texto con su postura actual. En cualquier caso, considero que es un escrito valioso y me parece todo un acierto que quede recogido en un mismo libro. La actualidad de «Contra la postmodernidad» abruma: seguimos igual, si no peor.

El resto de escritos también son antiguos pero complementan las lecturas anteriores, aunque las reseñas no me interesan lo más mínimo.

PD: NO es un ensayo sobre feminismo Memorias y libelos del 15M Me ha costado 9 meses terminarlo pero bueno se me ha hecho espesito. Debo decir que llevo un año totalmente apolítica y con un bloqueo lector que te cagas pero hemos vuelto y a ver si cumplo las lecturas de este año (menos dune que lo doy por imposible)
pd: Ernesto Castro, te entiendo menos que a Kant Memorias y libelos del 15M Un texto autobiográfico que conversa con lo publicado en prensa alrededor de Acampada Sol. Aunque no soy del contexto español, Castro logra engancharme con una historia del movimiento del 15-M en España a través de los lentes de un quincemero más. Rescato la facilidad con la que escribe y el entusiasmo que genera con su lectura. Los libelos, parte final del libro, creo que corresponden al componente más ensayístico y su crítica a la postmodernidad es muy interesante. A los que siguen a Castro en Youtube, les gustará este libro. Memorias y libelos del 15M

Memorias

Hace unos días encontré un artículo de Libertad Digital en el que rememoraban, con tono burlón, una columna mía escrita a los 20 años, hablando del 15M y del orgullo que suponía que te llamaran jipi sucio en las tribunas conservadoras.
Quién me iba a decir por aquel entonces que la cabecera para la que yo trabajaba - en apariencia moderna, tal vez incluso antecesora, por tono y por estética, de lo que luego serían todas esas revistas virales online cuyo final no resultaría menos trágico que el de Público - terminaría además por convertirse en un medio abiertamente tránsfobo, tan poco puntero, de un feminismo casposo.
No digo con esto que las cosas fueran mejor antes, sólo me lamento de cómo algunas viran hacia lo peor de sí mismas. Hacia aquello que criticaban, que criticábamos. Lo que me lleva a preguntarme: ¿he virado yo misma hacia lo peor? ¿Me he convertido a los 30 en lo que detestaba a los 20? ¿Me he acomodado, aquí todo el día pensando en caliente?
Creo que todas estas preguntas, aunque formuladas de otro modo, son las que sobrevuelan el nuevísimo libro de Ernesto Castro. Sí: nuevísimo porque el grueso de su contenido está escrito a lo largo de 2020, partiendo de cero, incluso si estas 'Memorias y libelos del 15M' al principio querían ser una reedición crítica del libro que él mismo publicaría -el Alpha Mini de 'Contra la postmodernidad'- , hace ya casi una década, como libelo del movimiento al que tan unido estuvo como estudiante y como activista.
Hoy que en las calles de mi ciudad los jóvenes salen, por tercer año consecutivo, a destrozar mobiliario urbano, azuzados por la represión vírica, por la desconexión ante una nueva clase política - ¡la quinceemera, já - del quiero y no puedo, y por la guarrería censora de los que ven mayor delito en quienes ironizan con nuestros medios de comunicación morbosos que con aquellos que verdaderamente, día tras día, cometen la violación; tal vez sea justo pensar que sí, que el proceso de concienciación colectiva que comenzó hace 10 años no ha terminado. ¿Pero seremos nosotros, treintañeros precariamente acomodados, cuerpos plenos de las batallitas de aquella primavera intensa, capaces de quemar suela por los que vienen, o acaso ya nos hemos convertido en un odioso tapón?
'Memorias y libelos del 15M', o al menos la parte nuevísima a la que yo me refería antes, esa que Castro escribió en 2020, tal vez influido por la oleada de autobiografías y memorias a las que tan concienzudamente nos hemos dedicado les chiques de su generación, pone el foco en lo que el autor vivió hace una década, para demostrar cuán desenfocados estamos ahora y para proponer, sutilmente, qué deberíamos hacer con nuestras miradas. Si en 'Ética, estética y política' a mí me pareció que Castro había escrito una novela desordenada sobre la precariedad millennial, y si en 'El trap' el autor nos la coló a todos hablándonos de hipocresía de clase entre páginas y páginas repletas de nombres de artistas con no más de mil reproducciones en Spotify, en 'Memorias y libelos del 15M' el filósofo hace lo propio y termina en parte por convertir este extraño tocho en un ensayo, ojo cuidao, sobre feminismo.
Como si nuevamente se tratara de una novela, 'Memorias y libelos del 15-M' está protagonizado por cuatro potentes mujeres que se envolvieron en el movimiento con mucha más fuerza y entrega que el protagonista narrador, y tal vez por una quinta en discordia, que rodeó la causa con ligereza, aunque su presencia sólo sea un pretexto para anticipar cómo años más tarde también ella rodearía al autor con sus ligeros brazos. Pero la posición de 'Memorias y libelos del 15M' no es la del pavo que quiere deconstruirse, ni tampoco la del falso aliado feminista que hace caja, sino más bien el de quien sabe que ideológicamente nunca, jamás, podrá serlo.
En esas encrucijadas se revuelve Castro, va hacia ellas, como siempre con su humor y su socarronería, en lo que también se ha convertido en su mayor ejercicio de estilo hasta la fecha. Para los periodistas que lean esto, pregúntenle en la promoción por sus correcciones enfermizas, por su terror a la rima interna, por los endecasílabos encubiertos para ese año 11 que tan determinante fue en su vida y en la de tantas, cuando aún no le paraban por la calle para pedirle fotografías, ni las editoriales le acosaban para que les escribiera libros insulsos sobre chuminadas filosóficas.
Quien haya escuchado alguna vez a Ernesto Castro en sus conferencias subidas a YouTube, se habrá percatado de algo que dice mucho, hasta la saciedad, sobre que él prefiere pedir perdón a pedir permiso. No sé si en 'Memorias y libelos del 15M' él pida todos los perdones que debiera, pero sí que intuyo su apertura a un diálogo para el que muchos otros responderían con cerrazón.
Me gustaría terminar esta lectura con una cita o aforismo del propio autor, que no tiene nada que ver con este libro ni con ninguno de sus anteriores, pero que yo recuperé de una nota de voz que Castro me envió en enero de 2020, por DM de Instagram, antes de que su rostro desapareciera de las redes sociales. No explicaré el contexto de la misma, pero, llegadas a este punto, merece la pena subrayarla, pues explica a la perfección la voluntad del libro del que os hablo: «Yo no quiero cambiar el mundo, quiero comprenderlo para perdonar lo cruel que llega a ser en ocasiones». Así sea. Memorias y libelos del 15M Unes memòries d'anar per casa (no per això menys interessants) i libels que podrien haver sigut sense cap problema un apèndix de Ética, estética i política Memorias y libelos del 15M Mucho más interesantes los libelos que las memorias, en mi opinión. Memorias y libelos del 15M Este es un libro en el que el autor parece estar ordenando las cajas para una mudanza, situación en la cual se reflexiona sobre ciertos objetos que componían en algún punto nuestra rutina pero ahora nos resultan innecesarios o incómodos. Castro hace un amplio barrido de todas las implicaciones del movimiento de los «indignados», y no escatima palabras para referirse a muchas personas con nombre propio. Siento que rompe con dos pilares del saber popular, a saber: la aparente invaluable experiencia de los viejos sabios en momentos de revolución; y el hipócrita postureo de las nuevas generaciones.

«Tras exponer cómo los intelectuales, frente a los simples académicos, no deberían solo analizar los movimientos sociales, sino también comprometerse con ellos y, lo que es más difícil, disolver su identidad en ellos —no chupar cámara, no buscar protagonismo, no monopolizar la conversación—, ese ensayo anónimo plantea un dilema de difícil remedio: Por un lado, parece que los intelectuales tuvieran que generar procesos de funcionamiento intensivos que los llevasen a asumir sus discursos no como análisis apartados de los hechos, sino inmersos en ellos, mientras que, por el otro, parecerían tener que situarse en una cierta estética de la desaparición para romper con las coordenadas de la autopromoción típicas del estadio actual del capitalismo.»


Sus memorias se entrelazan con una interpretación de La flauta mágica, la falta de acción por parte de los docentes, el choque con un evento católico, la desconfianza frente a los medios, o diferencias esenciales del movimiento 15M con partidos políticos que se presentaron como sucesores.

«Quizá la culpa fue mía por acudir a menos manifestaciones y reuniones aún que ellos. Sea como fuere, espero que con esta caracterización de los padres fundadores de «la sonrisa de un país» quede clara mi postura sobre la cuestión disputada de si hay continuidad o no entre el 15M y Podemos. Claramente no. El 15M era un movimiento horizontal; Podemos es un partido jerárquico. El 15M rechazaba los liderazgos fuertes, las figuras carismáticas y el culto a la personalidad; Podemos concurrió a sus primeros comicios con la carusa de Iglesias en la papeleta. El 15M jamás renunció a su método asambleario y a su práctica de la no violencia; Podemos cambia continuamente de programa y de estructura según le pete a su cúpula. El 15M sigue vivo como un modelo de inclusividad y concienciación; Podemos desaparecerá en cuanto se pire su macho alfa.»


Y entre muchas otras reflexiones hiladas imperceptiblemente gracias a una buena escritura y un gran sentido del humor. Este me parece un ejercicio genial porque son recuerdos reposados, a los cuales se les imprime un dualismo no solo temporal, sino también creativo a la hora de ligar eventos y referentes para que sea una historia bien contada.

«Ese día me percaté de la impostura que supone la idea de militancia constante, o de política organizada en general, que pretende transformar el mundo, pero muchas veces solo le pone su pegatina encima.»
Memorias y libelos del 15M Si quieren aprender sobre el 15M, no lean este libro. Memorias y libelos del 15M

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