Herbario y antología botánica By Emily Dickinson

4 Emily Dickinson utterly stunning Emily Dickinson Maravillosa edición botánica de una de las mejores poetas de la literatura. Sencilla a la vez que íntima y natural, la voz de Dickinson es romero en flor. Emily Dickinson Not me reading this book thinking what a pity that the poetry is translated, it would be a lot better if I had the chance to read Dickinson's original work only to discover that at the end of the book there were, indeed, the original poems. Emily Dickinson La edición fue hecha con mucho esmero y se nota; el libro es precioso. Las traducciones de Eva Gallud están a la altura. Habría sido buenísimo, eso sí, que hubieran incluido un índice con los nombres de todas las plantas del herbario y no solamente los de las mencionadas en los poemas (la caligrafía de Dickinson es muy linda, pero en ocasiones no muy fácil de descifrar). Emily Dickinson

Por primera vez se publica el Herbario que confeccionó Emily Dickinson, acompañado de una antología botánica de poemas que giran en torno a las plantas, árboles y flores, en edición bilingüe con traducción de Eva Gallud. Herbario y antología botánica

É uma obra maravilhosa este Herbarium. Transporta-nos para paisagens floridas, bosques, florestas e montanhas e faz-nos sentir sol de primavera.
Ouso escolher um poema entre tantos outros tão deliciosos:

Could I but ride indefinite
As doth the Meadow Bee
And visit only where I liked
And No one visit me

And flirt all Day with Buttercups
And marry whom I may
And dwell a little everywhere
Or better, run away

With no Police to follow
Or chase Him if He do
Till He should jump Peninsulas
To get away from me -

I said But just to be a Bee
Upon a Raft of Air
And row in Nowhere all Day long
And anchor off the Bar

What Liberty! So Captives deem
Who tight in Dungeons are.

Tradução de Ana Luísa Amaral:

Pudesse eu infinita cavalgar
Como a Abelha no Prado
Visitar os meus sítios preferidos,
E não ser visitada

Todo o Dia namorar os Botões-de-Ouro
Casar com quem quisesse,
E pertencer a todos os lugares,
Melhor ainda, fugir

Sem Polícia nenhum a perseguir-me
Ou a seguir-me, se eu fugisse,
Até saltar Penínsulas
Para escapar de mim -

Não ser mais do que uma Abelha, disse eu
Sobre Lufada de ar
Remar em Lado Algum o Dia todo
E ancorar sem Rumo

Que Liberdade! O sonho dos Cativos
Nas estreitas Masmorras. Emily Dickinson Emily Dickinson no sólo hacía brotar poemas, también imágenes. Y es que, con bastante esmero y detalle, la poeta recolectó más de 400 flores y plantas que fue secando, prensando y catalogando en un herbario propio y de gran valor artístico y documental. Un herbario bellísimo y completo, cuyas páginas tenemos aquí desde el año 1839 al 1846, digno para todo aquel amante de la botánica y el arte, y, por qué no, de la poesía. Ya lo dijo Casimiro Parker ha sabido traérnoslo a España muy bien. Con una antología muy cuidada y específica de los poemas de la autora, elegidos y traducidos por Eva Gallud, tenemos un florilegium en el más puro sentido de la palabra.

La antología de poemas botánicos es lúcida, sencilla que no simple, y esclarecedora en cuanto a los intereses de Dickinson. La autora sabía sacar el máximo partido de las palabras, uniéndolas y formando significados y metáforas naturales y bellos. Eva Gallud ha sabido traducir con gran ahínco la interpretación misma de Dickinson; incluso así, pareciera que en nuestro idioma las palabras tomasen otros matices, otros destellos y luces.
El propio herbario está compuesto de tal manera que se ve casi como un collage documental. Cada planta está clasificada con la escritura misma de la autora, lo que lo hace más personal, más particular y bello. Podemos reconocer plantas y flores, pero también podemos descubrir otras nuevas.

¿Pero cómo leer un herbario? ¿Podemos leerlo como si de poemas se tratasen? Creo que así sucede con este libro. Flores y plantas y palabras y poesía se entremezclan, se unen, se dan la mano para que podamos así ver a Emily Dickinson y su obra en todo su esplendor. No es fácil hacer un libro así, no es fácil unir las pasiones de una autora y hacer que en realidad sean una. ¿Acaso podríamos hacerlo nosotros? Quizá, pero siempre con mucho trabajo, mucha pasión y mucho gusto por lo que estamos creando. Dickinson veía el mundo de una manera muy particular. Una manera bonita, pero también realista y natural. Está claro que se nota. Está claro que conocía muy bien el mundo botánico, que sabía ver las palabras allá donde los demás solo veían verde y color.

Este se convierte así en un libro fundamental para todo amante de la poesía y todo amante de las flores y plantas. No dudo en que este florilegium se convertirá en un clásico, y no sólo de la poesía, también de la botánica. Es de sentirse afortunada poseer y poder leer un libro así, pues nos hace conjurar la naturaleza, nos hace embellecer la mirada, nos hace sentir vivos y, al fin y al cabo, ese es todo destino de la poesía si sabemos que, a pesar de su ocultamiento, nos desvela lo que aún no supimos ver. Emily Dickinson Una vera chicca per tutti gli appassionati di Emily Dickinson.
Si tratta del facsimile originale dell’erbario della poetessa americana pubblicato dalla casa editrice Elliot in un’edizione speciale nel 2017.
Il prezzo del libro è sicuramente un po’ alto (io sono riuscita ad ammortizzarlo un po’ acquistando il volume usato su Libraccio), ma è un libro veramente splendido, in cui ogni pagina dell’erbario ci rivela un qualcosa dell’anima segreta di Emily Dickinson.
La solitaria Emily amava tantissimo le piante e i fiori, tanto che era solita donarli ai numerosi destinatari delle sue lettere (parenti, amici, conoscenti). Ogni fiore aveva un suo suo particolare significato. Nulla era lasciato al caso.
Nella sua casa di Amherst, la Homestead, il padre Edward Dickinson, avendo constatato l’immenso amore della figlia per la natura, fece costruire tra la sala da pranzo e la biblioteca una bellissima serra che Emily curava quotidianamente in ogni stagione, e inoltre poteva contare anche su uno splendido giardino rigoglioso.
L’Herbarium, per lungo tempo conservato presso la biblioteca di Harvard, è l’ultimo dei manoscritti appartenenti alla collezione Dickinson rimasto finora sconosciuto al pubblico. Questo volume lo rende finalmente accessibile a tutti i lettori interessati alla vita e alla scrittura della poetessa statunitense.
In una lettera datata maggio 1845 la quattordicenne Emily Dickinson chiedeva a una sua amica, Abiah Root, se avesse iniziato a collezionare fiori e piante per un erbario: “Sarebbe come un tesoro per te; quasi tutte le ragazze ne hanno uno”.
Sembra che Emily aiutasse anche le altre compagne nella raccolta degli esemplari. Tre anni dopo, mentre studiava al Mary Lyon’s Female Seminary a South Hadley, Emily racconta sempre all’amica Abiah, che andava alla ricerca di fiori selvatici ad Amherst e a scuola.
La cura che mise nel suo erbario, inusuale per una giovane della sua età, rivela una passione per la natura che l’avrebbe accompagnata per tutta la vita e che avrebbe influenzato in maniera determinante la sua poetica, all’interno della quale i fiori assumono un ruolo simbolico di fondamentale importanza. Questa passione fece sì che la Dickinson, ancor prima che come poetessa, fosse conosciuta e apprezzata come esperta di giardinaggio, nella cui serra i fiori esotici spandevano profumi anche d’inverno. I fiori erano sacri per Emily Dickinson.
L’Herbarium fu sicuramente composto da Emily durante l’adolescenza. Esso consiste di 424 esemplari essiccati (Emily amava essiccare i fiori sulle pagine dei suoi libri), disposti ordinatamente sulle 66 pagine di un album dalla copertina rigida, di colore verde. Di questi esemplari, circa 250 appartengono a note specie autoctone o naturalizzate nelle vicinanze di Amherst.
Il libro è arricchito dalla prefazione di Leslie A. Morris, dall’introduzione di Judith Farr , dal saggio “La scienza e il poeta: l’Herbarium di Emily Dickinson e la “traccia divina” di Richard B. Sewall, dal catalogo degli esemplari vegetali di Ray Angelo e da un indice degli esemplari presenti. Nell’erbario sono presenti anche i ranuncoli, i fiori prediletti di Emily.
Una curiosità: Emily amava paragonarsi ad un fiore, per “le sfumature aranciate dei capelli e degli occhi”, presente anch’esso in questo suo preziosissimo e immortale erbario. Si tratta del giglio di San Giuseppe.

Emily Dickinson I was very lucky to receive the long awaited Herbarium facsimile for my birthday. Tis not cheap ... So, readers are likely Dickinson fan(atics). As for the botany aspect (something I know zero about), the afterward explains why Dickinson's specimens are not of the same interest as, say, Thoreau's herbarium. All that to say, the book is wonderful: the front matter discussion of Harvard's acquisition of the ED papers, the 19th c. vogue of herbariums, Dickinson's flower motif in her work. But most illuminating (for this ED lover *not* scholar) are the actual artifacts: the dried flowers that have visibly deteriorated as well as those that have retained color and texture for over 150 years and Dickinson's tiny and elaborate script. Cross referencing the specimens with Google images of living flowers enriched my reading experience. This is a treasure. Big love to those who devoted themselves to this project. Emily Dickinson La edición preciosa pero no me ha llamado a mí el señor por la senda de la lectura de antologías botánicas traducidas de autoras del s.XIX Emily Dickinson

Herbario

Summary Herbario y antología botánica