El violinista en el balcón By Ana Álvarez

Está simpático el hecho de que estemos confinados en cuarentena y el libro trate sobre la cuarentena y el confinamiento. Alguien que no cree en el amor y de repente... pum! Bueno, empalagosete y muy predecible. Menos mal que es cortito y se lee en dos desayunos (gracias que el café estaba bueno :)) 41 Pues me ha gustado mucho. Es una historia muy dulce. Partiendo de que es ficción ¿por qué no podría darse un enamoramiento entre dos personas que cada día salen a aplaudir a las ocho de la tarde?
Un relato que se lee rápido con unos protagonistas casi perfectos y una relación que encuentra la manera de superar este confinamiento y acercar a dos personas que de otra forma no se hubieran conocido.
Como es una historia corta no se le puede pedir demasiado, pero durante un rato me ha transportado a esos balcones, he escuchado la música del violín y he sido testigo de esas conversaciones por teléfono. La portada es todo un acierto, me encanta. Una novelita muy bonita y dulce. 41 Pues si, señora! Un caramelico este relato, sencillo, sin pretensiones, pero cargado de sentimientos e intensidad... Por supuesto que el amor surge en cualquier momento, hasta en tiempos de Coronavirus! (Feliz cumpleaños, Pilar!) 41 2'5 ⭐
No sé si es porque es un relato o por los personajes o por el confinamiento, pero la verdad es que no me parece un reflejo de la forma de escribir de la autora. No es mala la idea, pero no me ha dicho mucho 41 Sería tonto decirte algo de esta obra, solo te puedo asegurar que viví cada momento, Cerré los ojos y pude escuchar a las 8 los aplausos y una vez terminados, tomar aliento y esperar. Casi podría palpar ese momento en que se abría el estuche que guardaba el instrumento, aseguro que ninguna hoja de árbol se movió aguardando a la primera nota de un concierto que escuchaban todos, pero que iba dirigido a una persona. Notas que acompañaban una dulce melodía que dictaba el retumbar de un romance naciente, de una sonrisa soñadora, de un amor que esperaba las circunstancias para hacerse presente y unir las piezas perfectas en una cacofonía única y así, hacerme suspirar cautivada de tal belleza.



Ana Álvarez es única al hacer disfrutar de un argumento sencillo y hacerlo vivencial, su pluma entrañable y cercana, proyecta la dulzura y delicadez que requiere un batir de mariposas y cautivar aún en historia corta. ¡Feliz lectura!

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El

No me gustan los enamoramientos súbitos. Además últimamente soy muy quisquillosa con el tema pero la cuarentena no está para salir cada día aunque sean dos minutos está para salir lo menos posible. 41 Un relato muy bonito con unos personajes muy reales a los que le toca vivir lo que nos está pasando en estos tiempo. Bonito, fácil y rápido de leer. 41 Ana Álvarez es capaz de crear una preciosa historia de amor con las situaciones más insospechadas.
Cómo me ha gustado esta novela corta, tan sencilla, tan cercana y taaaaaaaan romántica.
El personaje de Pilar me ha encantado porque podría haber sido cualquiera, sufre las mismas necesidades de muchos de los que estamos confinados. Pero no pierde la ilusión ni la esperanza.
Poner un cartel en el balcón anunciando a los vecinos que cumple años, me ha hecho sonreír. Cuando en uno de los balcones del otro edificio aparece ÉL, me ha ilusionado.
Y si, no voy a negar que incluso se me ha escapado alguna lágrimas con el final.
Lo dicho: una historia preciosa. 41 Ha sido una lectura breve y agradable para pasar un buen rato ❤️ 41 Instantlove, pero es que no hay otra manera.

¡A ver si se acaba pronto este confinamiento! 41

Pilar cumple treinta años en pleno confinamiento por el coronavirus y se encuentra encerrada en su casa y sola.
Para celebrarlo convoca a sus vecinos mediante un cartel a tomar una copa después de los aplausos de las ocho, a los que todos acuden puntuales para agradecer a los sanitarios su labor.
Después de la copa, desde la acera de enfrente, un vecino al que no conoce le pasa su número de teléfono.
Desde ese momento mantendrán una relación de apoyo y ánimo para sobrellevar la difícil situación... que desembocará en otra cosa.
¿Quién dijo que era necesario salir de casa para enamorarse? El violinista en el balcón

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